jueves, 9 de abril de 2015

El coleccionista de calzones

Los tengo casi todos.

Verdes, grises, azules, celestes, rojos, negros, lindos, feos, enormes, profundos, simpáticos, didácticos, chicos, grandes, cortos, largos, entretenidos, fomes, dificiles de sacar, complejos, sangrados, hediondos, amarillos, con encaje, sin encaje... con mucho encaje...con amor, sin amor, socialistas, comunistas, de derecha, ecologistas, etcétera.
Y suma y sigue. No existe la discriminación en mi rubro.

Tengo un amigo que me llama Happosai.

(Y Gardelito)

Pero me falta uno.

El de Violeta.

Mi anti-cuñado Nicanor me dice que estoy loco.
- Esa mina está loca, Gardelito.
- Me importa un pico- le digo. Es que eso me da igual, la vida no es lo mismo sin esa derrota espiritual, pensaba.
- Tú también estás loco, Gardelito... Vives en un mundo imaginario...
El muy huevón reía.

La amo, la deseo.
Y pensar que yo tendría que estar loco por ella??
No... No... No yo...

Yo no... Yo no...

Duermo.... Duermo...

- Besame, Violeta...
- Por qué?
- Porque yo lo necesito.

Duermo... Duermo...

La quiero tendida cerca de mi en la noche soñando con dragones, angelitos, penes enormes o cualquier pensamiento femenino que uno no llega a conocer nunca en la vida.

- Y necesito...
- Qué necesitas??

Nunca lo sabras. Te amo... Los amo.
Quisiera verte desnuda y rozar su cuerpo, pero eso no es todo.
Las necesidades del ser humano son infinitas.
Aunque tú no sepas o sospeches nada.

- Gooool!! -Gritas de repente, maldito Anti-cuñado. 
Sonrío.
- Gol de quién?? -señalo con la cabeza perdida en cualquier parte.
- Qué importa, huevón!! Grita, mierda!! Grita!! Vamos ganando!!

Desperté.

Estaba en el bar viendo el partido.
Y no era yo.
Pero si estabas tú, maldito Nicanor. 
El anti cuñado. El hombre real detrás del hombre imaginario.
Volví a sonreír.
Eramos del mismo equipo.
No todo iba tan mal.

Desperté.

Y mis sueños seguían caminando hacia un destino que no conocía.
Me los imaginaba con blondas, sin blondas, aún más verdes, mucho más grises, menos azules, del más puro celeste, rojo carmesí, negro del más negro como el cielo negro, lindos como tus muslos, feos como esos lunares que no existen en tu cuerpo, enormes como tus pechos erguidos, profundos como tu mirada, un poco simpaticos, didacticos, no tan chicos, ni tan grandes, muy cortos y poco largos, entretenidamente fomes, dificiles de sacar de mi mente, complejos, sagrados, hediondos a esperanza, amarillos como un aura...

Dormí... Dormí...

Abrí los ojos...
Aún quedaba cerveza y pasión en aquella mesa.

Esteban tenía la pelota.
Como hijo único, no se la pasaba a nadie.
Se paseaba al arquero frente a la mirada de miles en vivo y millones por TV.

Sentía tu olor, Violeta.
Más cerca que nunca.

Y ahí estaba Nicanor.
Gritaba y gritaba como tú en aquel recuerdo.
- Te pasaste huevón... Te pasaste!!!- gritaba el relator que se escuchaba en una radio tendida fuera del bar.

Yo saltaba y gritaba junto a ti, mi querido anti-cuñado.
Nicanor... Nicanor... Tú me mirabas inquieto.
Guardaste silencio por primera vez en esta noche.

- Qúe mierda tienes en las manos??!!!

Fueron los ultimos recuerdos de mi vida.
Nicanor y Violeta.
Un puñetazo a un lado y un llanto del otro.

Respiraba en silencio el olor de mi victoria, mientras decidía despertar definitivamente.
Sangraba...

- Me aburrí... -balbuceé.
- De qué?? -me decía Nicanor mientras cerraba mis ojos.

No respondí.

- Ganamos!! -gritaba en silencio sin que nadie me escuchara y entendiera mi triunfo personal.
Suspiré...
Ya no existía nada normal en este mundo de mierda.

Apreté mi puño con ese pequeño trozo de tela.

- No me quites lo único que quiero en esta vida -gritaba y gritaba para mi.
Nadie me oía.

Una señora a lo lejos, en la barra, tarareaba a Nicola Di Bari...

("Se que bebo, se que fumo, se que juego y hasta en el amor...
Se que soy un egoísta, un inconsciente, prepotente...
y en la vida como en el amor...")

La miré de reojo desde el suelo.
- Lleva una tanga azul de encaje...
Al fin alguien me oyó.
- Callate huevón!! -me dijo Nicanor muy enojado.
- No te preocupes... Ese ya lo tengo.

Me volvió a golpear.
A esa altura ya me daba lo mismo.

Al final ya los tengo todos.