Nos terminamos el whisky y Luca nos llamó a la prueba de cámara. Yo estaba súper nervioso. No podía mover una pierna. Nada de mi ser. Ya estaba medio borracho. Hace mucho tiempo que no tomaba whisky. Reaccioné a las dos horas después. Aún seguía medio ebrio, pero continué. Fue difícil. Necesitaba la plata así que seguí con la rutina de actor. Sofía, mi compañera de tragos, observaba sentada lo que estaba ocurriendo en el “set”. Luca gritaba y exigía cosas a los hombres que lo acompañaban. El famoso “set” consistía en una maqueta que simulaba un teatro romano en donde nos paseábamos con nuestra túnicas de la época los cerca de seis actores y trece actrices que había amontonados en una sala a la cual no recuerdo como llegué. Sofía me contó después que luego de esas dos horas en las que reaccioné, Luca y tres hombres me metieron a una camioneta y me trajeron hasta acá. Me dijo que tuvieron miedo por mi estado, pero que me olieron y descubrieron que estaba medio borracho.
Por primera vez, desde que me entregaron mi libreto, le tomé la atención necesaria. Descubrí que era un emperador romano, déspota y con raras aficiones sexuales. La primera escena de la película y de mi vida de actor estaba a punto de comenzar. Yo era el único protagonista, según me dijo Luca, y de esas trece mujeres que había ahí en la sala, al menos once tendría que follarlas yo. Nada mal para empezar, me dije. Lo que no me dijo era que una de esas raras aficiones sexuales que tenía mi papel era la de tener sexo con hombres. En la primera escena debía tener sexo con mi “hermano”. Yo sería el activo, al menos, pero no quería hacer eso. Nunca lo había hecho. Como Luca se dio cuenta de mi negativa me comenzó a gritar.
- Dante, te subes tu túnica y haces que este tipo te chupe esa vergota que dios te dio, ¿me oyes?-me dijo mientras yo miraba el horizonte y no podía pensar en que mierda estaba metido- ¡Despierta pendejo! Aquí viniste a trabajar, además ya firmaste el contrato y estás obligado a actuar…
- Pero si no leí lo que ahí decía…
- Mira, Dante. Ese no es mi puto problema. Yo lo único que te pido es que te pares frente a este hueón, te subas la túnica y nada más. Más adelante en la escena se la tienes que meter, sólo eso. No es mucho lo que te pido…
- Si, pero ¿cómo se le ocurre que voy a tener sexo con un hombre?
- Se me ocurre porque así es el personaje. Sabes… me aburriste. ¿Lo haces o no?
- No.
- ¿Leíste las cláusulas de rescisión de contrato?
- No.
- Lo supuse. Por eso me dices que no. Anda a leerlas y te aseguro que vuelves, pedazo de mierda.
Tomé mis cosas y me fui a la sala contigua a leer el maldito contrato. Señalaba que no podía dejar botada la película a menos que cancelara una suma de dos millones de pesos a la productora, o sea a Luca. Por caliente estaba en esta situación y ya nada podía hacer. Estaba casi obligado a follar con ese tipo ya que no tenía los dos millones para salir de esta pesadilla. ¿De dónde sacaría esa plata si con suerte pago el arancel de la carrera? Estaba sumergido ya en esa mierda y debía hacerlo. No tenía más opción. Mientras pensaba en todo esto, apareció Sofía.
- ¿Cómo estás? Supe lo que te pasó. ¿Lo harás?
- Creo que si. No puedo pagar lo que el contrato me exige, así que cagué, tendré que hacerlo nomás…
- Míralo por el lado amable. Necesitas pagar tu carrera y eso es lo más importante. No te sientas menos hombre por lo que vas a hacer. Tu carrera es lo primero, así que ve esto como un trabajo como cualquier otro y no te aflijas. Sólo serán unos minutos nada más. Además si sabes que te gustan las mujeres no creo que eso te haga cambiar de gustos, supongo-dijo, en tono de broma con una coqueta sonrisa que me relajó un poco-Y si te sirve de algo, cuenta siempre conmigo, ¿ya?
- Muchas gracias por el consejo, Sofía. Pero me cuesta pensar en otra cosa…
- ¿Te parece si a lo que acabe este día nos vamos a alguna parte a conversar y tomar algo?
- Si, podría ser. Así me distraigo un poco.
- Ya, entonces nos juntamos en un rato más. Ahora apúrate, mira que Luca te está esperando y se pone un poco mal genio cuando lo hacen esperar, además con tu problema ya debe estar algo cabreado…
- Dale. Una vez más muchas gracias por todo lo de hoy. De verdad.
- De nada-me dijo mientras me daba un pequeño beso en mi mejilla-Nos vemos, Adiós…
- Adiós.
Me paré del asiento en donde estaba y me dirigí donde estaba ubicada la maqueta romana de Luca. Seguía gritándoles a los hombres que le ayudaban y no paraba de dar órdenes. Parecía fuera de sí. Cuando me vio venir comenzó a gritar “Ahí viene nuestro perro arrepentido con su enorme cola”, causando la risa de algunos de los actores que estaban sentados esperando que comenzaran a rodar la película de una vez.
- ¿Estás listo, Dante? ¿Se te pasó tu ataque de niño mimado? ¿Harás la escena?
- Si, Luca. Lo haré.
- Eso es lo que quería escuchar. Por eso te contraté, porque vi en ti que eras muy profesional y que además tienes una vergota que no se consigue en todos lados. Ahora ponte al lado de esa cama y deja tu túnica tal como está, nuestro amigo hará el resto. Después él se pondrá de espaldas y ahí tendrás que jugar tú. No quiero reclamos posteriores… Te pregunto por última vez ¿realmente lo harás?
- Si, Luca… confía en mí.
- Lo haré, pero te advierto, no me decepciones…
Luca me tomó del brazo y me instaló al lado de la cama que tenía una sábana blanca, reluciente, en la cual debía realizarse toda la escena. Llamó al tipo que debía ser mi “hermano” y se instala al lado mío. Según el guión lo debía insultar por algo que había hecho y obligarlo a realizarme una mamada.
Después de mucho repetir la misma escena y no lograr el resultado que exigía Luca, llegamos a la parte que tanto me había negado a hacer. El hombre, del cual no sé ni siquiera su nombre, me tomó por una de mis nalgas y me levantó la túnica blanca que llevaba. Cerré los ojos. No de excitación sino de terror ante lo que estaba a punto de hacer, por primera vez en mi vida. Fue mi primera vez, pero con un hombre, cosa que jamás imaginé al tomar este trabajo. Sentía que su lengua recorría cada uno de los pliegues de mi verga y trataba de imaginar que era una mujer la que me daba semejantes caricias, pero me fue imposible. Luca me puteaba desde detrás de la cámara. Me pedía que eyaculara sobre él, pero con mucha suerte logré una erección, así que no podía llegar al final del acto. Me suplicaba que lo hiciera, pero realmente no podía. Me dijo que yo no haría la escena donde me follaba al tipo, que lo haría otro, pero aún con ese consuelo no pude. Finalmente después de casi una hora chupándomela, fue mi “hermano” quién se aburrió. Le pidió a Luca que me sacara, que realmente era imposible. Luca estaba enfurecido.
- ¡Ya Dante, se acabó! ¡De verdad me aburriste! No me hagas perder más el tiempo. Sal de ahí. Johnny-gritaba como loco a uno de los actores que estaba detrás, sentado en una silla fumando un cigarrillo-Johnny, tú serás el doble de polla que termine esta escena. Tira tu leche sobre ese marrano-dijo apuntando a mi “hermano”-y ojalá en menos de un minuto. ¡Ya me estoy cabreando, montón de hijos de puta!
- Como digas, Luca-respondió Johnny, un tipo delgado no muy agraciado, pero de piel similar a la mía.
- Ahí tienes un poco de jabón. Anda a lavarte tu verga y sal de mi vista. No quiero volver a verte, pedazo de mierda inútil. ¡Tienes una verga que se la quisiera cualquiera y no eres capaz de echar un polvo como la gente! Mañana hablaremos cuando yo esté un poco más calmado. Ahora sólo lárgate a donde te lleven tus inmundos pies. ¡Fuera!-me gritaba Luca, al borde de reventarse su cabeza de ira.
Salí de la maqueta romana y fui al baño. Me lavé mi verga. El espejo me mostró la mierda en la que estaba metido. Me senté en una banca de los camarines y me puse a llorar.
By IgOrCeTe...