Todo se pudrió. El viejo estaba harto de todos nuestros fallos. Nos hacía repetir una y otra vez la tomas y no se cansaba. El hombre era un profesional. Sabía lo que hacía y lo que no. Llevaba años en este circo. Una vida aburrida y para nada excitante, a pesar de lo que se pueda creer. Parecía ginecólogo, todo lo había visto. Nada lo hacía cambiar de opinión. El hombre era de verdad profesional, pero aburría repetir tantas veces cada una de las escenas. Parecía más excitado que nosotros al follar.
A mí el cuero no me daba más. Y digo el cuero porque es verdad. Mi prepucio estaba gastado. Como la circuncisión no era parte de mi religión estaba salvado, pero el resto no. Además estaba cansado de tanto darle a la mina de turno. Lo tenía medio suelto de tanto follar. Pero no me importó. Mi vida era trabajar de actor y recibía un buen sueldo y con eso me bastaba.
Todo fue herencia de mi padre. El hombre era un superdotado de la especie humana, eso decía mi madre y algunas vecinas. La tenía de treinta y dos centímetros, creo. Algo nunca visto en mi grupo de amigos y en la especie humana en general. El compadre que lo tenía más largo la tenía casi de veinte. Así que yo era parte del circo.
Me trataba de concentrar pero era casi imposible. Las vaginas siempre habían sido algo impresionante para mí. Sus pequeñas curvas y sus más aún diminutas dimensiones me hacían pensar en cosas aún más horrendas de las que pensaba el director. Pero ya nada de eso pasaba por mi cabeza. Teníamos sexo sin condón y tampoco nos hacían un examen de Elisa. Estas eran algunas de las cosas más fuertes de esta profesión. O, en ocasiones, teníamos sexo sin protección con una mujer casada, la cual sepa moya donde puso sus delicados labios mayores y menores. Pero ya nada de eso me importaba, solo sabía que tenía la verga cansada.
Eso de ser considerado el Mandingo blanco tiene sus costos. No tenía polola, menos esposa y mucho menos hijos. Mi verga era mi fuente de trabajo. Eso desde hace más o menos unos tres años cuando descubrí ese maldito anuncio por Internet que solicitaba gente para un casting, el cual además era pagado. Por esos días veía a mi vieja escasa de dinero y mis estudios de ingeniería comercial estaban saliendo más caros de lo que se pensó en un primer momento, además me habían despedido hace menos de un mes de mi trabajo como garzón, así que decidí ir. La oficina quedaba en una de las galerías del centro de Santiago, por ahí por San Antonio. Era una oficina metida en un montón de viejos departamentos. Creo que ninguno de los vecinos se imaginaba las cosas que se hacían en ese sucucho que tenía por número 404. Me atendió el mismo viejo que ahora me exige que haga un sesenta y nueve con Pascal, su nueva musa. Se presentó. Me dijo que su nombre era Luca Di Mateo. Su apariencia no me pareció ni me parece hasta ahora muy italiana como su nombre. Siempre he creído que se trata de su pseudónimo porno. Me condujo a la que dijo era su sitio de inspiración. Una pieza un poco más decente que la recepción. Ahí me contó lo que quería de mi y me pidió que me bajara los pantalones y le mostrara el “monstruo” como le dice a eso que cuelga y que tenemos todos los hombres. Su cara de impacto creo que no se la había visto a ninguna de las mujeres que me han visto desnudo. Quedó sorprendido con lo que estaba mirando. Me dijo que estaba perfecto, que el trabajo era mío y olvidó hasta a la mujer que esperaba semidesnuda en la recepción, la cual creo debía ser mi compañera de casting. Me dijo que fuera al día siguiente ya que comenzaríamos a rodar una película ese mismo día. Antes de salir me entregó un sobre con dinero, me dijo que era algo anticipado por mi “talento”. Me sonrió y me despidió en la puerta.
Una vez despierto, al día siguiente, me decidí a tomar un buen desayuno para tener fuerzas para el día que se me venía. No quería fallar en mi primer día de trabajo. Subí a la micro que me dejaría como a unas dos cuadras de mi destino. Durante todo el camino iba pensando sobre la nueva vida que iba a comenzar a vivir de ahora en adelante y todo lo que ella podría traer. Me imaginaba a los actores porno gringos que son adorados casi como estrellas del cine “normal”, sus grandes lujos, portadas en diarios y revistas, fotografías junto a Hugh Heffner y a innumerables conejitas todas rubias exquisitas. El paraíso para cualquier ser humano que ha tenido una erección. El problema era que estábamos en Chile y no tenía idea que hubiera gente que hiciera películas porno. A lo más había visto algunas caseras en Internet, sus peliculillas de gordas dueñas de casa grabadas con el celular, pero no pensé que a la escala en que planteaba el negocio mi actual jefe y director. Una vez que llegue a la oficina, encontré dentro de ella a cerca de 5 hombres que estaban cargando cosas hacia el primer piso en su mayoría cámaras y vestuarios. El viejo me saludó y me entregó unos papeles. No sabía que eran, pensé que podía ser una especie de contrato por el trabajo que iba a realizar, pero no. Se trataba del guión de la película. Después de unos cinco minutos sentado en la recepción, el viejo se volvió a acercar a mí y me pidió que me aprendiera lo que ahí salía. Le eché un vistazo. No eran más de cinco páginas. Tenía como titulo “Guión Película: The Chilean Calígula- Personaje: Calígula”. Ahí entendí porque cargaban tanto vestuario. Al parecer este viejo quería hacer una versión chilena de Calígula. Yo algo sabía de la película, pero nunca la había visto. Más tarde me llevaría enormes sorpresas con mi personaje. Luego de leer algunos de los diálogos, el viejo me presentó a una gorda de nombre Patricia la que, según éste, me señalaría las cláusulas de mi contrato de trabajo. Me llevó a una oficina y me explicó los términos, pero estaba tan excitado con lo que sería este día que no escuché nada de lo que escupía la morsa esa. Tomé el lápiz que ella me ofreció, revise las cifras y firmé sin preguntar nada. Al salir de la oficina me topé con una de las chicas que al parecer actuarían en la película. Nos saludamos tímidamente.
- Hola, me llamo Sofía ¿y tú?
- Hola, me llamo Dante.
- ¿Eres nuevo por aquí, cierto? Creo no haberte visto antes.
- Si, es verdad. Desde ayer que estoy en esto y esta será mi primera película. Estoy súper nervioso.
- No te pongas así. Hay varios hombres que conozco a los que los nervios los traicionan y su herramienta no funciona de la manera que quisieran una vez iniciada la escena. Algunos se van en menos de tres segundos y también hay otros que ni siquiera se les pone durita. Así que relájate, es lo mejor si es tu primera vez en esto. ¿Vamos a tomar un trago para que estés mas tranquilo?
- ¿Si? ¿No hay problema?
- No, vamos, así te relajas y rindes lo que Luca te exigirá. De más está decirte que es un director súper exigente. Es peor que varios de la tele que yo conozco.
- ¿Conoces gente de a tele?
- Si, a más de alguno. De hecho empecé en un canal de televisión haciendo papeles cortos, pero no era lo que realmente quería. Mi sueño era ser la protagonista y aquí lo pude lograr. A lo mejor no es la manera de lograrlo, pero si significa un avance para mí.
- Vamos a tomarnos algo entonces.
- Vamos.
Me tomó de la mano y me dirigió a otra de las habitaciones del departamento en donde había un pequeño bar en donde había de todo para beber. Sofía cogió dos vasos y sirvió un poco de whisky en ellos.
- ¿Hielos?
- Uno, por favor.
- Ok. Pero cuéntame, ¿Cómo fue que llegaste aquí?-me dijo mientras me pasaba el vaso.
- Por un aviso de Internet.
- ¿Si? ¿y aceptaste al tiro? ¿Por qué?
- Es que estoy mal de plata. Tengo que pagar mis estudios y me despidieron hace menos de un mes del restaurante donde las hacía de garzón. Por eso estoy aquí y acepté de inmediato la oferta de Luca.
- ¿Te gusta el porno? ¿Ves películas?
- Algo. Veía más cuando era pendejo, adolescente. Recuerdo que a veces nos juntábamos varios amigos a ver las películas que les encontraban a sus papás y si era más o menos buena se la pedías prestada para verla solo en la casa y poder pajearte un poco.
- Jajaja… la mayoría de los que ve porno las usa para eso. Deben ser pocos los que las ven con la esposa, amante, polola o lo que sea. Sirve para descargar un poco de energía-dijo mientras seguía riendo-Somos, aunque no quieran asumirlo, un bien para esta sociedad estresada.
Bebía mi whisky a la vez que seguíamos conversando sobre lo que vendría dentro de pocos momentos.
CONTINUARÁ...
By IgOrCeTe...
Mire vecino, mientras no ponga fotos, está todo bien...
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