miércoles, 2 de junio de 2010

¡QUÉ TE CREES, CARAJO! (CAPÍTULO 9)

Estaba apretado y la revista nada podía hacer para relajarme. Llevaba días así y justo ahora me tenía que suceder algo así. Sin duda, ya comenzaba a pensar en despedirme de una vez por todas del mercado porno. Me han pasado muchos imprevistos desde que vi aquel anuncio y que asistí al supuesto casting. Tanta tontera, pero nada me lo impedirá esta vez.


Ojeo un poco la revista de corte femenino y veo un aviso publicitario de un yogurt que hace que las cosas salgan más rápido del cuerpo. Dice algo que mejora el transito lento de la mujer chilena. ¡Qué soberana estupidez! ¿Y los hombres que no cagamos no existimos? Justo ahora tengo una de esas crisis denominadas “muchas ganas-poco cagas”. Llevaré cerca de una semana sin poder cagar lo cual es terrible. Me siento sumamente inflado por dentro, tapado en mierda como para poder llevar a cabo un decente acto sexual. Luca me espera detrás de esa puerta, que es de un material muy similar al cartón, con sus cámaras y su actriz de turno para que yo haga lo que debía haber hecho hace un tiempo atrás. Pero aquí estoy, más trancado que puerta de película de terror.


Me imagino algo fluido, no sé, cualquier cosa que se deslice y caiga. Nada. Luca ya se comenzaba a impacientar.

- ¡Pendejo de mierda! ¿TE TRAIGO UNA ESCALERA?- gritaba Luca como energúmeno detrás de la puerta como si estuviera lejos y yo no le oyera.

- ¡YA VOY! ¡DÉJAME CAGAR TRANQUILO!-le gritaba yo también a modo de respuesta, impaciente también porque deseaba con toda mi alma echar afuera semejante submarino.

- ¡¿TE LLEVO UNA ESCALERA, HUEVÓN?! ¡¿O UN SERRUCHO?!

- ¡NO ME PRESIONES, LUCA! ¡ASÍ NI UN HUEVÓN CON DIARREA PUEDE CAGAR!

- ¡ESTA BIEN, TE DEJO!...

De repente sentí que no había nadie detrás de la puerta. Comenzaba a ser un baño de verdad y a sentirme a gusto y sin la presión que Luca me imponía por salir pronto de ahí. De pronto comenzó a salir el amigo. Me estaba relajando y salía y salía y salía. Estaba mejor que nunca después de aquella cagada milagrosa.


Tomé algo de papel higiénico y lo doblé en tres y me limpié. En eso comienzo a sentir unos fuertes ruidos que venían desde fuera del baño. Me seguía limpiando cuando de pronto ¡PFFF! ¡BANG! ¡BOW! (Algo así como en Batman de los años noventa) Se partió la puerta en dos. Detrás de ella, de sus dos enormes pedazos, se veía a un tal Fabricio, que también trabajaba de actor en la productora, que fue quién la rompió lanzándose sobre ella.

- ¡Menos mal que estabas listo, pendejo!-Me decía Luca mientras yo les mostraba mi culo al mismo tiempo en que terminaba de subirme los pantalones.

- ¡QUÉ NO ME DEJES HACER MIS NECESIDADES TRANQUILO, LUCA!-dije indignado.

- JAJAJA… Es que estábamos aburridos… Fue idea de la vieja de la recepción. Los reclamos a ella-decía Fabricio- La vieja resultó ser muy creativa y a Luca le gustó la idea de echarte la puerta encima.

- ¡YA! Basta de conversación y vamos a trabajar. Dante, ¿Te limpiaste bien el culo, cierto?-interrumpió Luca.

- Si, ¿Acaso me limpiaras tú con tu lengua si está sucio?-dije aburrido de la situación.

Luca sólo me miró. No dijo nada.


Salió en dirección a una especie de sala acondicionada, supuestamente, en la época en que vivió Rasputín, más o menos a comienzos del 1900. Unos ladrillos gigantes más falsos que las tetas de mi compañera de escena y unos bloques de hielo, que simulaban malamente la Siberia de ese entonces, adornaban en parte el lugar. Yo no sé cómo a Luca se le ocurre ambientar tan mal un lugar para hacer una escena porno. Creo que me congelaré con sólo apoyarme sobre esos ladrillos.


La escena correspondía a una mala versión de la vida de Rasputín que estaba llevando a cabo Luca, en la cual yo hacía del supuesto legendario místico ruso. Dice la leyenda que cuando murió éste, ahogado (es así como termina esta mierda de película también), le cercenaron el enorme pene de casi 30 centímetros y los dos compañeros de éste, sus coquitos. Según me comentó Luca ayer, todos sus subproductos están en un museo erótico en Rusia. ¿A quién se le ocurriría semejante estupidez? ¿Alguien querría ver un pene dentro de un frasco pudriéndose con el paso de los años? En fin, espero que no hagan lo mismo conmigo si es que muero algún día mientras trabajo en esto. Aunque creo que Luca, de alguna forma, trataría de seguir lucrando de mis medidas genitales hasta la posteridad tal cual lo están haciendo, después de casi un siglo, con las bolas de Rasputín.


La mujer que me acompañaba en la escena se llama Tatiana. Es de contextura delgada aunque de todas formas tiene un poco de grasa abdominal. Es de tez blanca, un poco pálida para mi gusto, de unos enormes ojos verdes y cabello tinturado rubio. Tiene unas tetas de silicona muy sobresaliente y un culo redondo, perfecto. Creo que me gusta un poco su figura. El papel que representa ella es él de mi esposa, con la que se supone que tengo tres hijos, los cuales obviamente no se ven en esta película por ser una producción de mayores de edad. Obvio.


Luca da las últimas órdenes a los camarógrafos y a los de iluminación mientras él se sitúa en su pequeño monitor desde donde controla todo lo que pasa y lo que no dentro de la sala donde nos encontramos. Pide unas cuantas cervezas para nosotros y para él, las bebemos y nos pide que nos ubiquemos en nuestras posiciones. Comienza la grabación.


El idiota de Luca se cree absolutamente el cuento. Cree que él es una especie de Tarantino; yo, su Brad Pitt y Tatiana, su Angelina. Se mueve de un lado a otro, camina, descansa, camina y vuelve a descansar. Reposa mientras bebe su cerveza. Se inquieta, parece un león enjaulado mientras nosotros comenzamos a “actuar”. No recuerdo a un hombre que se tuviera tanta fe en lo que hace como el zafado que en este momento está detrás de todo esto. Me recuerda a la ilusión de los pobre y desafortunados, y nosotros, marionetas que llevamos a cabo sus más retorcidas locuras.


Creo que le admiro de alguna forma.


Luca le pide a Tatiana que sea más natural al momento de darme un beso en la boca, que se ve muy fingido, irreal. Lo repetimos. Luca queda conforme. Yo me siento a la mesa una vez que entro en escena, después del beso, y comienzo a saborear un plato de sopa que me sirve mi supuesta esposa.

- ¡Puta de mierda! ¡Esto está frío!-le gritó, siguiendo las frases del libreto.

- Pero mi amor… Come antes que se enfrié más-me replica Tatiana.

- ¡Qué te crees que me vienes a decir qué hacer! ¡YO SOY EL HOMBRE DE LA CASA Y DEBES OBEDECERME! ¡CALIENTA ESTA MIERDA Y RÁPIDO! ¡NI EL ZAR SE ATREVE SIQUIERA A MIRARME A LOS OJOS Y TÚ, INSIGNIFICANTE, LO HACES! ¡QUÉ TE CREES, CARAJO!-le grito aún más fuerte tomándola desde la cola que sobresale tímida desde sus cabellos.

Ella grita, da un aullido. Creo que me pasé un poco con el tirón que le dí, pero parece que a Luca le gustó. En cambió a mi no, sobretodo el diálogo barato que inventa para que follemos. Todo trata de que yo me enoje con ella y ella se ponga sumisa y le haga el amor, pero en este caso en particular, de amor, nada. Será sólo sexo salvaje y bien duro.


Tomó a Tatiana de la cintura y me refriego en ella. Gime. Continúo así mientras toma mi plato y lo lleva a una pequeña cocinilla instalada en un sector de la sala. La sigo mientras acarició sus grandotas nalgas. Me parece excitante todo esto. El poder que tengo sobre ella y ella que sigue todo lo que le exijo. Me gusta.


Tatiana coloca la sopa en su lugar y luego la bota al suelo intencionadamente. Se agacha y es aquí donde yo y mi verga entramos en acción. Me bajó rápidamente los pantalones y quedo con mi pene erecto al aire. Tatiana lo siente por sobre su vestido. La veo que también esta un poco excitada. La golpeo con mi verga mientras se aprieta con firmeza hacia mí y da un pequeño pero delicioso gemido. Luca, al cual le miro la cara, no da más de emoción. Pide que sigamos tal cual con una seña con sus manos.

- ¡AAAAHHHHH! ¡MÉTELA!-pide gimiendo Tatiana.

- Tus deseos son ordenes mi querida…

En ese instante le subo el vestido y dejo al descubierto su blanco y voluptuoso trasero. Mientras sigue agachada, con su mano toma mi verga y la guía hacia el sitio donde debe entrar. Nada de sexo anal fueron sus peticiones antes de empezar, así que hay que cumplirlas. De lo contrario, el gordo de Luca deberá indemnizarla. Así creo que funciona eso del pequeño agujero o del “nudo de globo” como le dice éste. Viene por separado y, por lo tanto, el precio también.


Una vez adentro de su vagina comienza en meneo. De un lado para el otro, de adelante hacia atrás y viceversa, una enormidad de veces. Eso hasta que Luca nos pide que cambiemos de posición. Ella se monta sobre mí. Todo normal, nada nuevo para mí. Mientras me movía siguiendo su ritmo, recordaba mi primera vez con una muchacha con tetas aún más grandes que las de Tatiana, con el agregado de que aquellas eran naturales. Fue todo raro aquella vez, en fin. Esto si que era sexo. Duro, duro, duro.


Habían pasado cerca de una media hora así, movimiento tras movimiento. Adelante, atrás, adelante y nuevamente atrás. Luca me pidió que acabara sobre Tatiana, específicamente sobre sus enormes y plásticas tetas.

- ¡TÍRA TU MIERDA AHÍ, RÁPIDO! Tengo más polvos que filmar además de éste. ¡En las tetas, huevón, en las tetas!

Mientras jadeaba asentí con la cabeza. Yo me salí de aquella vulva desnuda (exigencia de Tatiana también: Nada de pelos, incluidos los míos, así que deben suponer que mis bolas están más desnudas que de costumbre) y me puse de pie a su lado mientras ella permanecía sentada sobre aquella mesa en que hace un rato había una sopa.


Tocaba y tocaba sus adquisiciones quirúrgicas de una manera tal que creí que podían reventarse en cualquier instante. Y gemía, gemía de una manera que un hombre que no haya botado un poco de esperma antes hubiese acabado con tan sólo oírla. Yo mientras tanto masajeaba mi verga de modo que saliera el semen cuanto antes para no provocar la ira de Luca. Y así lo comencé a sentir. Me sentía cerca del limbo de la excitación máxima y la tranquilidad infinita, del momento más efímero e indefenso que puede tener cualquier persona: el momento del orgasmo.


Tatiana se asomaba para recibir mi carga. Tomaba mi verga mientras me sentía suelto, más liviano. Tan sólo cerré mis ojos y deje que las cosas siguieran su curso. Hace tiempo que no tenía sexo y fue bueno sentirse así. Una sensación distinta a la que te otorga la masturbación.


Luca se encontraba revisando las últimas imágenes mientras yo me limpiaba el pene. No sabía que me diría una vez terminada la escena. ¿Le habrá gustado o no? Ojalá que si, pensaba. Luego salió de su extrema concentración y se dirigió hacia mí.

- ¡Notable, pendejo! ¡NOTABLE! ¡Te pasaste!-decía aplaudiendo-Me acabas de demostrar que tenía que confiar en ti y esperar a que se te pasaran tus trancas mentales. Lo hiciste fantástico. Lo mejor de todo fue la corrida y en jalón que le diste a su pelo. ¡PARA UN ÓSCAR PORNO ESTÁS, PENDEJO! ¡VEN! ¡Déjame abrazarte!

Yo sólo atiné a sonreír de manera estúpida. El abrazo que me dio Luca fue aún más apretado y con más afecto que aquel que me dio la vez que regresé a la productora.

- ¡Vamos a celebrar esto! ¡Tráiganme una botella de Champagne para hacer un salud por el nuevo John Holmes chileno! ¡DANTE!

Todo el mundo estaba feliz en ese lugar, incluso yo, que por fin sentía que esto realmente podía ser una buena y real forma de ganarme esos mugrosos pesos que me han sido tan esquivos. Hasta la vieja de la recepción estaba ahí, celebrando con nosotros. De hecho fue ella la que apareció con la botella y las copas. Johnny y la Cata, otros actores de la productora, aparecieron con una botella de whisky y comenzó una celebración de aquellas. Todo era gritos y risa y alcohol a destajo hasta los camarógrafos estaban con copas en sus manos. Todo era felicidad hasta ese momento. De pronto alguien abrió la puerta de la sala, gritando.

- ¡¿QUÉ PASA AQUÍ?!

Me volteé. Era Sofía.


By IgOrCeTe...


1 comentario:

  1. vecino no quiero seguir leyendo estas cosas suyas para mayores de edad... mucho menos acá en BA, que estoy sola y triste...
    aparte de eso le puedo decir q terminó muy buena, cual capítulo de viernes de una teleserie clásica de esas q nos hacían llorar con los finales... buen corte.. eso sí, siga trabajando en la tesis pa q la saque luego.. salud!2

    ResponderEliminar

Comentar es gratis... para todo lo demás existe MasterCard!!